Sueños


Quítate de mis sueños, no los martilles más
Tengo cien noches de soñar contigo desde que empecé mi volar
Y aquí estás a mi lado aislado por un ventanal , concentrado en mariposas sin alas
Y apagas mis noches con tu jugar en mis sueños, por eso te digo:
¡Quítate de mis sueños y déjame despertar en paz,
vete de ellos, porque entre los dos no puede haber más que espejos!

Loco naufragio



Ayer naufrague en un mar de locura con aguas sedientas de una ilusión

Me abriste tu boca y yo me adentre en ella como perdida buscando alguna estrella en el pistilo de una amapola

Fui naufraga durante la madrugada y el sereno no era capaz de incubar un corazón

Nadé y nadé en contra del sol y entre rocas me topé con tu rostro que un día había dibujado en un bosquejo de marfil, lo toqué por un momento y dejé de nadar…

Hoy desperté en la orilla, me dejé llevar por el remolino del mar sin límites ni horas, loco y perturbado, alegre y arriesgado…

Escrito por Mathieu Gagnot

Todos llevamos en el camino de la vida una mochila cargada de piedras. Y según los días, éstas se hacen más pesadas y lo decimos a los que caminan cerca de nosotros. Pero ellos no pueden hacer nada, ya que cada uno está aguantando el peso de sus propias piedras. También, a veces, uno no aguanta más este peso, y el paso se hace más despacio, hasta que nos sentamos al borde del camino.

A otros, no les importa mas caminar, porque cargar el peso de las piedras se les es imposible. Pero hay que seguir caminando porque las piedras se pueden aliviar sin anuncio.

Yo me acuerdo que me había detenido, en pie, en el medio de la carretera. Me pesaban mucho las piedras y estaba buscando adentro de mí la fuerza para seguir caminando.

Y de allí oí una risa fresca y regenerante: era tu risa. Te burlabas de mí. Te daba risa verme aquí, contemplando mis piedras, tratando de evaluar su peso. Y al verte burlarte de mi, me hizo gracia. Empecé a reír también y cuando miré hacia mis manos otra vez no había más piedra: había una florcita. En la mochila también, las piedras se habían convertido en flores. Y desde entonces, cuando caminé con tu mano en mi mano y con una mochila llena de flores que regalaba a los que estaban a mi lado o a los que estaban mirando desde el borde del camino.


Abril

Inicia un camino hacia el horizonte
de arenas blancas y piedras de cristal
de espinas blandas y corazones flácidos,
de inspiración astral y de bellas melodías
que con los puños cerrados se abren como cintas,
un mes robado, un mes pensado, un mes añorado…
abril, el mes en que las musas descienden danzando con los corazones
jugando con el papel y la tinta, con el re y el do dentro de cinco cuerdas de seda
empezo abril, el mes de los sabios…
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