¿Yo, tu soledad?




¿Qué he hecho para ser tu soledad?
¿Cuál será mi condena por regalar abrazos, flores, sonrisas e ilusiones?
¿Que me pasó, en que momento me confundiste?
En qué momento creíste…en qué momento te engañé
¿En qué momento dejaré de ser tu soledad?
No fue mi culpa, la culpa es de mi corazón que no tiene forma ni sabe cuando partir

Quisiera


A veces quisiera escribir sin usar mis manos, simplemente hacerlo a través de los hilos del corazón…
A veces quisiera no tener que hablar con las palabras sino usar mi mirada como traductor
Tantas cosas quisiera…
Como abrazarlo sin necesidad de unos brazos largos y asfixiarlo sin el uso de la fuerza que desgasta mis vértebras. Sencillamente abrazarlo con el sentimiento y asfixiarlo con un suspiro.
Como callar sin guardar silencio y guardar silencio sin tragarme las palabras que pueden atorar mis pensamientos.
Como tenerlo junto a mí sin tener que pedírselo y sin invadir la libertad
Yo quisiera…
Decírselo si usar vocablos que estropeen mi propuesta, quisiera suplicárselo sin tener que arrodillarme.
Escribírselo sin necesidad de dibujarlo por que no tengo lápiz de color.
Que se decidiera sin ponerme a prueba, que se arriegará sin perder nada, que probará sin temor y se lanzará sin pensar en la caída
Que se anclará en el suelo y que volarán sus sentimientos
Que dejará de estrenar todos los domingos sueños
Quisiera tener sin tener que quererlo, quisiera que me quisiera como yo lo quiero.
Que me leyera pero no para saber lo que siento porque quisiera que él ya lo supiera sin tener que leerlo.
Que lo entendiera como yo aun no lo entiendo, aun no sé por que lo estoy queriendo si en ningún momento él me ha dicho que me está queriendo.
Quisiera seguir escribiendo sin usar mis manos, quisiera seguir queriendo sin dejar de hacerlo solo quisiera...
¿Y tú, quisieras?

Entre él, tú y yo

¡Upe! nos dijo la madrugada descendiente de una noche testigo del millón de pasos, rostros, lugares, poemas y relojes que no caminan.
Con una mano ancha y la otra cortada, la sombra y la luz carcomieron mis huesos.
El bien y el mal se adentraron y aprendí a convivir con ellos Ahí estaba yo en un barranco sostenida mis alas por ambos. Observaba hacia la derecha y estaba él tan silente y despistado, tan imposible de hallar, el sereno lo asota y el cansancio le gana, le cega la mirada y atropella su lento hablar. Con el rabito de mi ojo miro hacia mi izquierda y ahí estaba el otro, pasado vivido, presente olvidado. Pícaro al son de su hablar, vistoso por su personalidad, sin un A ni una Z te invita a volar. Persuasivo ante la verdad. Me propone un whisky yo le niego un vals. Me llama por mi nombre sin acordarse de mi bautizo. Y yo en medio del negro y del plata con ganas de romper el silencio y romperlos a ellos para hacer uno solo de nuevo: callado y enamorado. Siento algún trastorno en mis adentros, hay un revuelo en mi mirada y el latir me está ahogando el alma. Entre la arena y el mar con cual me quedo? Prefiero el beso mudo que en la mano me dio arrugados labios para sellar la salida del sol. Y de esa manera marcho y bajo mis alas llevo una canción que aun no he terminado.

Para mis amigos


A mis amigos, a ellos, a mis sombras blancas
A mis auras, a ellos, simplemente a ellos…

A los que me golpean para el entendimiento,
A los que me leen y escriben
A los que me llaman y visitan
A los que madrugan conmigo
A los que me acompañan a la hora del café

Sí a los que me quieren y cuidan
A los que me aconsejan y me miman
A los que me prestan sus hombros
Y me regalan sus abrazos
Simplemente a ellos…

Nunca les escribo, pero siempre los siento
Los dejo, los encuentro y vuelvo
Vuelvo, los quiero y los llevo
Los llevo, los cargo y los traigo de nuevo
Son ellos, mi felicidad, mi compañía, mi sonrisa

Son ellos, las curitas de mis heridas
Los oídos de mis palabras
Las palabras adecuadas
Las miradas sinceras
Los regaños certeros
Los mejores deseos

Tan pacientes, tan complacientes
Tan terca, tan perdida yo
Son ellos, los que sacuden mis rodillas cada vez que caigo
Los que lavan mi cara cuando está sucia
Los que limpian mis lágrimas
Los que me acompañan en mi soledad
Los que me escuchan a través de mi mirada
sin necesidad de decir alguna palabra

Son ellos, los que hago reír a carcajada
como agradecimiento de su amistad.
Son ellos los que me creen loca y se divierten con mis palabras
Son mis amigos de ayer, los de hoy y los que serán mañana
Soy mis ángeles, mis piernas para caminar, mi corazón para amar

A ellos, simplemente a ellos
Los que están en mi piel y entrañas
Los que están en mis oraciones
Los que cuidan mis ángeles
A ellos, los que no me harían daño…

A todos, sin nombres ni apellidos,
Pero saben que esto es para ustedes,
A los que han estado y estarán en mi casa de muñecas siempre
Con ésta muñeca no rota sino loca
(como diría alguien por ahí)

Gracias por ser las alas de ésta mariposa,
La espada de ésta guerrera, la zapatilla de ésta princesa,
El fuego de éste dragón, los ojos de ésta venadita…

Tu mirada

A veces me cantas canciones con tu mirada que yo misma no las entiendo

Sueños


Quítate de mis sueños, no los martilles más
Tengo cien noches de soñar contigo desde que empecé mi volar
Y aquí estás a mi lado aislado por un ventanal , concentrado en mariposas sin alas
Y apagas mis noches con tu jugar en mis sueños, por eso te digo:
¡Quítate de mis sueños y déjame despertar en paz,
vete de ellos, porque entre los dos no puede haber más que espejos!

Loco naufragio



Ayer naufrague en un mar de locura con aguas sedientas de una ilusión

Me abriste tu boca y yo me adentre en ella como perdida buscando alguna estrella en el pistilo de una amapola

Fui naufraga durante la madrugada y el sereno no era capaz de incubar un corazón

Nadé y nadé en contra del sol y entre rocas me topé con tu rostro que un día había dibujado en un bosquejo de marfil, lo toqué por un momento y dejé de nadar…

Hoy desperté en la orilla, me dejé llevar por el remolino del mar sin límites ni horas, loco y perturbado, alegre y arriesgado…

Escrito por Mathieu Gagnot

Todos llevamos en el camino de la vida una mochila cargada de piedras. Y según los días, éstas se hacen más pesadas y lo decimos a los que caminan cerca de nosotros. Pero ellos no pueden hacer nada, ya que cada uno está aguantando el peso de sus propias piedras. También, a veces, uno no aguanta más este peso, y el paso se hace más despacio, hasta que nos sentamos al borde del camino.

A otros, no les importa mas caminar, porque cargar el peso de las piedras se les es imposible. Pero hay que seguir caminando porque las piedras se pueden aliviar sin anuncio.

Yo me acuerdo que me había detenido, en pie, en el medio de la carretera. Me pesaban mucho las piedras y estaba buscando adentro de mí la fuerza para seguir caminando.

Y de allí oí una risa fresca y regenerante: era tu risa. Te burlabas de mí. Te daba risa verme aquí, contemplando mis piedras, tratando de evaluar su peso. Y al verte burlarte de mi, me hizo gracia. Empecé a reír también y cuando miré hacia mis manos otra vez no había más piedra: había una florcita. En la mochila también, las piedras se habían convertido en flores. Y desde entonces, cuando caminé con tu mano en mi mano y con una mochila llena de flores que regalaba a los que estaban a mi lado o a los que estaban mirando desde el borde del camino.


Abril

Inicia un camino hacia el horizonte
de arenas blancas y piedras de cristal
de espinas blandas y corazones flácidos,
de inspiración astral y de bellas melodías
que con los puños cerrados se abren como cintas,
un mes robado, un mes pensado, un mes añorado…
abril, el mes en que las musas descienden danzando con los corazones
jugando con el papel y la tinta, con el re y el do dentro de cinco cuerdas de seda
empezo abril, el mes de los sabios…

Corazón vólatil


A veces duermo enamorada y amanezco desencantada
A veces vivo enamorada y me acuesto desilusionada
A veces no sé si estoy enamorada o si estoy sintiendo nada
Ayer amé, hoy quiero y mañana no sabré….

Qué si me duele?


Qué si me duele?
Un poco;
te confieso que me heriste a traición;
más por fortuna,
tras el rapto de ira vino una dulce resignación...
En la herida que me hiciste
pon el dedo.
Qué si me duele?
Sí, me duele un poco,
más no mata el dolor... no tengas miedo.
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